Terminé La Rebelión de las Masas y mientras ese volumen se queda esperando que vuelva al colegio después de las vacaciones de invierno y del viaje de estudios para que lo regrese a su puesto en la biblioteca, tomo un préstamo de mi colega de español. Márai fue descubierto hace poco en el estrecho redil de las letras húngaras por las editoriales del mundo, y en una española. Este libro de memorias se divide en tres partes. La primera, descrita en uno de sus episodios iniciales como hojas sueltas donde él iba escribiendo sus impresiones del final de la guerra, aunque carece de estructura y se repite en algunas partes, demuestra en una buena traducción la excelente prosa que le ha hecho merecedor de esta fama mundial póstuma. A diferencia de Liberación, una novela trabajada como tal, con la factura de un escritor que él modestamente duda ser en sus memorias, aprovecha el final de la guerra en Hungría para describir la desnudez de las miserias humanas que no se ven cuando estás tragedias se ponen en perspectiva histórica. Refugiados del cerco de Budapest, él y su familia comparten los esfuerzos por sobrevivir con gente local, otras personas desplazadas, y ven pasar
distintas manifestaciones del Ejercito Rojo en una casa de esta aldea.
Finalmente conviven un buen tiempo con un equipo de reparaciones
mecánicas del ejercito sovietico. Estás páginas son simplemente sus impresiones (insisto, en una prosa magistral) como bien dice él mismo en estas páginas, solo es lo que él vio. Me acuerdo de la monografía de un alumno cuyo abuelo huyo de la guerra desde Hungría cuando joven. ¿Lo habrá leído? Hubiera estado bien para su bibliografía.
La segunda parte relata el proceso por el que Hungría se convirtió en un satélite soviético, nuevamente con una profunda humanidad y honestidad intelectual. La tercera recoge sus impresiones de Europa occidental después de la segunda guerra mundial, con gran decepción. Me trae a mente la reciente lectura de La Rebelión de las Masas. No parece ser que estos dos autores de periferias opuestas se hayan conocido. La verdad es que este libro me ha ido convenciendo de a poco, en su calmado estilo, de su importancia. Para lo que quieren pensar a Europa es realmente un libro necesario. Me da la impresión que se ha vuelto mas popular entre el público lector hispanohablante que entre sus propios hermanos hungaros, especialmente los más jóvenes.
¿Que estoy leyendo?
martes, 16 de julio de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
Cuentos Completos de Jorge Luis Borges
Mi padre me recomendó esta su última adquisición, una hermosa y cuidada edición que encontró en una librería argentina. En mi juventud había leído Ficciones y El Aleph, y varios de ellos me dejaron una profunda impresión, como Funes el Memorioso, Uqbar, Tlön y Orbius Tertius y Los Teólogos. Como cuentos que son, se pueden leer en forma separada, al ritmo y gusto del tiempo disponible, muy adecuado para los que no tienen la posibilidad de seguir una novela larga. Su erudición no debe intimidar; de hecho, en El Zahir la llama "pseudo-erudición". Seguramente por que dentro de ella, se da licencias con gran liberalidad. Las referencias que usa no requieren ser conocidas ni de lejos, son parte de la decoración, como la tecnología futura en una novela de ciencia-ficción tampoco necesita ser comprendida, apenas imaginada. Si eres aficionado a la fantasía, estos cuentos son antecedentes obligatorios. El mundo de Borges está en una frontera difusa entre la realidad y la fantasía. De hecho, nos hace dudar de esta distinción. Hay un lindo doodle muy sugerente de su mundo. Así era su vida también, con un pie en la realidad convencional y otro en la suya, alternativa, de un consenso bastante más estrecho en su circulo. Es una inspiración para los aficionados a esos mundos no tan frecuentados, sin perder la verosimilitud. Al leerlo me lo imagino en esa biblioteca de la Capital, poco frecuentada para poder concentrarse en sus escritos y bien abastecida para su curiosidad. Otros de sus cuentos es como que no los hubiera leído, ni me acordaba de lo que había hecho Pierre Menard con El Quijote. De La Biblioteca de Babel me había olvidado también y fue un afortunado reencuentro; me inspiró un buen tema para un proyecto matemático de mis alumnos de estudios matemáticos con inclinaciones literarias. Ahora me da la impresión que lo que leí de la biblioteca de Puerto Cisnes hace tanto tiempo debe haber sido una antología de cuentos. Uno de ellos, Del Rigor en la Ciencia, no está; puede haber quedado afuera por haber sido publicado en otro volumen de poesía, lamentable accidente a mi gusto. Este cuento lo uso en mis clases de matemática, cuando les enseño a usar un cierto grado de precisión determinado pragmáticamente, y no un ideal de exactitud; ideal platónico instalado por tantos profesores de matemática como una doctrina de nuestra identidad profesional. Es curiosa la coincidencia, casi borgiana diría, pero pocas semanas antes de empezar a leer este libro, salió como articulo destacado en la portada de Wikipedia inglesa el caso Tichborne, que inspiró el segundo cuento en la la Historia Universal de la Infamia, que abre este volumen.
sábado, 29 de junio de 2013
La Rebelión de las Masas
Buscando en la biblioteca de mi colegio, encontré una pila de ejemplares de La Rebelión de las Masas. Primero pensé en mis colegas y su ejercicio de la filosofía política, pero como ellos se exculparon le adjudiqué la responsabilidad a algún profesor de filosofía anterior. Bien forradito en un plástico duro por una diligente bibliotecaria, me invitó a seguir contradiciendo a Mark Twain y su definición de un clásico como algo que todos quieren haber leído pero nadie quiere leer. En el transantiago, mi salón de lectura mas productivo, la introducción de Marías rebosa su entusiasmo contagioso, que me enteró después no ha perdurado en los círculos académicos. Discrepo y se lo recomiendo a mis alumnos interesados en la filosofía, la política y esas cosas que no se entienden tan bien de un resumen de internet como del original. Ortega y Gasset, o los señores Ortega y Gasset según el Tata, no se haría problema de ser llamado anti-democrático hoy, cosa que en los 30 no era realmente un insulto y despreciando al bolchevismo como al fascismo no debe haber asustado a nadie. No se pronuncia por recomendar recetas de organización social, lo suyo es la filosofía, con sus problemáticas propias e independientes de los problemas inmediatos del día a día. Leanlo, entérense quien ese ese hombre-masa, no van a querer serlo. Su desafío a no serlo es un llamado a la virtud, la misma eterna virtud de la filosofía de siempre, no la de periodo. La excelencia, que el llama nobleza, no otorga privilegios ni autoridad en la organización social, se distingue por si sola. Describe y explica aspectos de lo que ahora llamamos sociedad globalizada con gran lucidez. Lo que actualmente preocupa por sustentabilidad global, él lo ve como un problema de moralidad social. Su estilo es ágil y su lenguaje relativamente fácil ha sido llamado literario. Con su centro en la perspectiva subjetiva, no requiere tanta referencia anterior como otros autores, lo que seguro le mejora el rating.
Lo curioso, viendolo desde la perspectiva actual, es que no considera el problema de la educación. No ser hombre-masa parece ser un problema exclusivamente individual, puramente íntimo. La educación como agente anterior a la sociedad no entra en su reflexión, no se discute. Me parece que hay que ser indulgente con Ortega y Gasset en muchos puntos propios de su época El que mencione a los pigmeos como una raza degradada hay que verlo dentro del contexto de lo que ahora se conoce como origen multiregional, bastante desacreditada tras la revolución genética. Así con otras cosas más, ninguna de ellas centrales a sus argumentos.
En el epilogo, no el para los ingleses, introduce su concepto de periodos masculinos y femeninos, ademas de juventud y senectud. Este análisis histórico, novedoso incluso hoy, me hizo recordar el libro What Went Wrong?, del historiador Bernard Lewis, acertado regalo de mi padre. Ahí se plantea como uno de los factores del retraso de Medio Oriente frente a Europa el de la posición de la mujer. Este fenómeno, situado por la historiografía contemporánea y por Ortega y Gasset en las cortes del sur de Francia en el siglo XII. Su interes en este punto, en todo caso, es mas profético que histórico, como es el sello del libro, y como lo plantea el bastante directamente, cuando llama la atención sobre la abundancia de pronósticos acertados en la historia de Europa.
Lo curioso, viendolo desde la perspectiva actual, es que no considera el problema de la educación. No ser hombre-masa parece ser un problema exclusivamente individual, puramente íntimo. La educación como agente anterior a la sociedad no entra en su reflexión, no se discute. Me parece que hay que ser indulgente con Ortega y Gasset en muchos puntos propios de su época El que mencione a los pigmeos como una raza degradada hay que verlo dentro del contexto de lo que ahora se conoce como origen multiregional, bastante desacreditada tras la revolución genética. Así con otras cosas más, ninguna de ellas centrales a sus argumentos.
En el epilogo, no el para los ingleses, introduce su concepto de periodos masculinos y femeninos, ademas de juventud y senectud. Este análisis histórico, novedoso incluso hoy, me hizo recordar el libro What Went Wrong?, del historiador Bernard Lewis, acertado regalo de mi padre. Ahí se plantea como uno de los factores del retraso de Medio Oriente frente a Europa el de la posición de la mujer. Este fenómeno, situado por la historiografía contemporánea y por Ortega y Gasset en las cortes del sur de Francia en el siglo XII. Su interes en este punto, en todo caso, es mas profético que histórico, como es el sello del libro, y como lo plantea el bastante directamente, cuando llama la atención sobre la abundancia de pronósticos acertados en la historia de Europa.
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